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Qué revisar cuando un PDF se imprime mal

Impresora de despacho junto a una bandeja de papel y unas hojas impresas sin texto legible sobre la mesa, con luz cálida.

El PDF se ve bien en pantalla y sale mal en papel. Ese desajuste tiene casi siempre una causa concreta, y se localiza revisando cuatro cosas por orden: el tamaño de la página, la escala de impresión, cómo era el original y qué espera la impresora. Casi nunca es el documento el que está roto.

Antes de imprimir otra vez a ciegas, conviene entender por qué la pantalla engaña. El visor reajusta la página a la ventana, así que un documento con márgenes raros o con páginas de tamaños distintos se ve razonable donde en realidad no lo es. El papel devuelve esas diferencias de golpe.

Empezar por el tamaño de página y el papel

Es la causa más frecuente y la más fácil de comprobar. Un PDF no tiene por qué medir lo mismo que el papel cargado. Si el documento viene en un tamaño y la bandeja lleva otro, la impresora tiene que decidir: recortar, dejar margen o reducir.

  • Tamaño de la página del PDF. Comprobar cuál es y si es el mismo en todas las hojas.
  • Tamaño del papel cargado. Que coincida con el anterior, o que la impresora esté configurada para ajustar.
  • Páginas mezcladas. Un expediente unido puede tener hojas de dos tamaños: unas salen bien y otras no.

Cuando los dos tamaños coinciden, el resto de los problemas baja mucho de probabilidad.

La escala: «ajustar» o «tamaño real»

La opción de ajustar a la página es cómoda y a veces es justo lo que estropea la impresión. Si el documento ya viene en el tamaño correcto, ajustarlo solo consigue encogerlo o ampliarlo sin motivo, y aparecen márgenes donde no había o texto cortado donde antes cabía.

La regla práctica es sencilla: si el tamaño del PDF coincide con el papel, se imprime al cien por cien, sin ajustar. El ajuste se deja reservado para cuando el documento viene más grande que el papel y hay que reducirlo para que quepa entero. Cambiar de una opción a otra es, muchas veces, toda la corrección que hace falta.

Qué revisar cuando sale borroso o gris

Aquí el problema no está en la impresora, sino en cómo se hizo el original. Un escaneo con poca resolución se ve en pantalla porque la pantalla ilumina; en papel, el mismo archivo sale con los bordes de las letras difusos.

  • Resolución del escaneo. Un documento escaneado para leer en pantalla puede quedarse corto al imprimir; uno pensado para papel aguanta mejor.
  • Fondo del papel. Un escaneo con el blanco sucio imprime una página gris entera y gasta tinta sin motivo.
  • Sellos y firmas. Si son claros en el original, al imprimir pueden desaparecer. Conviene mirar una copia de prueba antes de dar por buena la tirada.

Si el escaneo venía mal, reimprimir no lo arregla: hay que mejorar el archivo antes de tocar la impresora.

El texto que cambia de forma y las fuentes

Hay una impresión defectuosa que despista: en pantalla se lee bien y en papel la letra sale distinta, con caracteres apretados o desplazados. Suele pasar cuando el documento usa una tipografía que no viaja dentro del archivo y la impresora la sustituye por la que tiene más a mano. El texto no está mal escrito; está mal compuesto al imprimir.

La solución no está en la impresora, sino en el documento: si tiene que salir igual en cualquier equipo, la tipografía ha de ir incluida en el archivo, o conviene elegir una de las que casi todo sistema reconoce.

Comprobar antes de gastar papel

Un último repaso ahorra la mayoría de las reimpresiones. Se hace en la vista previa, sin imprimir nada:

  1. Confirmar el tamaño de página del documento y compararlo con el papel cargado.
  2. Decidir la escala y dejarla fija en lugar de ajustar por defecto.
  3. Mirar si hay páginas giradas o de tamaño distinto dentro del mismo archivo.
  4. Comprobar que no se colaron páginas en blanco ni repetidas del escaneo.
  5. Revisar el margen: que ningún texto quede pegado al borde y a riesgo de recortarse.

Con esas cinco comprobaciones hechas en pantalla, la mayoría de los PDF que «se imprimen mal» se imprimen bien a la primera.

Corregir el PDF, no la impresora

Cuando el fallo está en el documento —páginas de tamaños distintos, una hoja girada o un escaneo que quedó gris—, toca identificar su origen antes de pelearse con la impresora. RePDF puede ayudar a revisar la secuencia y a reordenar, rotar o eliminar páginas de una copia mediante Organizar PDF. Para cambiar las dimensiones de una página o mejorar un escaneo hay que volver al archivo de origen o repetir la captura; no conviene prometer que la impresora lo corregirá.

La impresora rara vez es la culpable. Casi siempre es una página que no medía lo que parecía, o un ajuste que se quedó puesto sin querer.

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